Es mentira que la abundancia sea finita. Es mentira que solo pueda haber un ganador. Hay abundancia infinita. Hay espacio para muchos ganadores. Todo depende de lo que queramos creer.

Hemos crecido pensando que solo hay espacio para un ganador, y es una idea en mi opinión completamente errónea y que no hace honor a la realidad.

Se busca constantemente confrontar a dos tenistas, a dos equipos, a dos lo que sea, para derrimir quien es el mejor, y al acabar uno es el héroe y el otro el perdedor, el fracasado. Menos mal que con 46 años he desenmascarado esta falacia, nada podría ser más erróneo que este pensamiento.

La realidad no existe, la crea tu mente, y como la crea mi mente es:

  • Soy afortunado por poder jugar con otra persona que sabe igual o más que yo.
  • Estoy agradecido por haber podido jugar y pasarlo bien, por haberme hecho superarme a mí mismo.
  • Ambas partes han salido ganando con el partido.

Nuestra sociedad no entiende que todos ganen, o que nadie pierda. Está todo el día buscando confrontación, bronca, como si no tuviéramos bastante ya con la realidad. ¿Cuántas guerras hay ahora mismo en curso? ¿Cuánta gente ha muerto ya en el conflicto de Gaza? Ninguna persona debería haber muerto. No hay nada tan importante que justifique la muerte de una persona.

¿Y en el juego tenemos que apechugar también con el conflicto? No way, me niego, vamos a ver un partido para pasarlo bien, para compartir un momento con personas que dominan una disciplina, no para encendernos contra el equipo contrario, ni contra el árbitro.

Pero está claro que esto que pienso lo podríamos catalogar de ser un bicho raro, no es seguramente lo común, a juzgar por lo que veo. Me da pena que estos que se enervan en los partidos, que meten cizaña en los partidos no vean que en el fondo deberían estar agradecidos de poder jugar con ese equipo rival, que esos niños que juegan podrían ser sus hijos, que son como sus hijos, quizás en otra vida fueron sus hijos, que ellos y nosotros, que tu y yo, que todo son la misma cosa. No hay yo sin tú.

Hay frecuencias que te hacen entrar en armonía.

Hay frecuencias que te hacen enfermar, que te sacan de tu equilibrio. Mucho cuidado con los ruidos.

Hoy en un partido de mi hijo no han parado de tocar un tambor y uno de esas bocinas. Qué cargante es, debería estar prohibido. Eso se mete en cada una de tus células y les mete un viaje que pa-que. No me extraña que luego los padres salten de un ataque de nervios a la mínima jugada. No lo compro, no me gusta.

¿A qué hemos venido al mundo? ¿A buscar cizaña? No, hemos venido a hacer el bien, así es como me gusta imaginármelo a mí.

Dice Deepak Chopra en uno de sus episodios de meditación que la fuerza más poderosa del mundo es el amor. Ojalá sea así. Le conviene mucho a este mundo mucho amor, toneladas de amor.

Amar al otro empieza por amarse a uno mismo. Uno no puede amar al otro si es un saco lleno de rabia. La rabia no sirve de nada, como mucho puedes drenarla en energía que transforma tu vida en algo positivo. La rabia nace de no aceptar la situación que te ha tocado. Hay que rendirse a la situación presente, aceptarla como es, pensar incluso que es como debería ser, y a partir de aquí pensar en positivo y construir tu vida en positivo.

La atención energiza. La intención transforma. Pon atención en lo que quieres conseguir, te dará energía para conseguirlo. Pon intención en lo que haces y transformarás tu situación en lo que deseas.

Hay gente que ya no soportamos más violencia en el mundo. Es poner el telediario y hundirse en la miseria humana. Esto no puede seguir así. Hay que hacer un cambio ya de mentalidad. Vivir en la ira, el odio, el rencor… no es vida. Hay que aprender a vivir en el amor, en la compasión, en levantarse cada día y hacer algo bueno, ayudar a quien sea, a lo que sea.

Algún día vamos a morir. A nadie le gusta pensar en eso supongo. Pero hay que pensar en ello de vez en cuando, para ver cómo quieres irte de este mundo: ¿Amando o Odiando?

¿Qué puedo hacer para ayudar? Ni que parezca que no puedes hacer mucho, puedes hacer.

Yo a veces envío energía positiva a gente que sé que está necesitada, en secreto (desvelado aquí). Al cabo de un tiempo me entero que están mejor, que han superado tal cosa… seguramente es porque tenía que ser así, porque les atendió un buen doctor/doctora, pero a mi me gusta pensar que parte de la energía positiva le llegó, salió de mi mente, viajó por el espacio, se coló por su conciencia, por sus células, por sus órganos y empezó a trabajar para hacer recular el mal que había en su cuerpo.

El amor es la fuerza más poderosa del mundo. Yo lo quiero creer así. ¿Y tú?

PD: canción que suena cuando he acabado este artículo, qué bonita.